miércoles, 28 de octubre de 2009

IV Congreso Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos y III Congreso del Caribe "Alimentos, Innovación y Salud"

Este martes, la Ministra de Ciencia y Tecnología, Dra. Eugenia Flores, participó de la sesión inaugural del IV Congreso Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos y III Congreso del Caribe "Alimentos, Innovación y Salud" que se lleva a cabo en el Hotel Barceló San José Palacio.
Desde este 27 de octubre y hasta el 29, expertos de 14 países analizarán los temas científicos y tecnológicos que lleven a la innovación y desarrollo de nuevos productos y tecnologías que permitan el aumento de competitividad y de valor agregado en beneficio del sector agroalimentario.
Además, se abordarán los temas relacionados a la oferta de alimentos saludables, de alta aceptación por el consumidor y el potencial de materias primas locales que aportan compuestos funcionales.



La Ministra del MICIT, Eugenia Flores enfatizó: "Enhorabuena, entonces, que hoy estemos reunidos para celebrar este IV Congreso Nacional y III del Caribe de Ciencia y Tecnología de Alimentos que ofrece el espacio para analizar el desarrollo científico y tecnológico y la capacidad de innovación creciente que caracteriza al sector agroalimentario. Dicen los expertos, que el clima económico imperante afecta toda la industria, incluida la agroalimentaria, por lo que esta debe innovar continuamente, para poder crecer y sobrevivir en un entorno cada vez más competitivo".



En la actividad, acompañaron a la Ministra, Eugenia Flores, Gisela Kooper, Representante de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Ciencia y Tecnología de Alimentos, Marianne Gillette, Presidente de Instituto de Tecnólogos de Alimentos, IFT, Estados Unidos, Henning Jensen, Vicerrector de Investigación de la Universidad de Costa Rica, Carmela Velázquez, Directora del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Universidad de Costa Rica y Presidenta de la Asociación Costarricense de Tecnólogos de Alimentos y el señor Rao Ping-fan, Decano de biociencias y biotecnología de Fuzhou University, China.

Discurso de la Ministra Flores pronunciado en la inauguración del Congreso

Innovación, definida como el proceso de comercializar una idea o nuevo conocimiento en la forma de un nuevo producto, un nuevo método de producción, una nueva organización del negocio, nuevos usos de los productos existentes, nuevos mercados para los productos existentes y nuevos canales de distribución, es el tema dominante en los foros del 2009. Cuando las ideas compiten y se transforman en bienes y servicios originales, que van al mercado, cambian paulatinamente nuestro mundo. La innovación y el cambio tecnológico son, sin duda, las fuerzas que desencadenan el crecimiento económico a nivel organizacional, industrial y macroeconómico; sin discusión, aumentan la productividad, la competitividad y, por ende, la prosperidad de un país.
Enhorabuena, entonces, que hoy estemos reunidos para celebrar este IV Congreso Nacional y III del Caribe de Ciencia y Tecnología de Alimentos que ofrece el espacio para analizar el desarrollo científico y tecnológico y la capacidad de innovación creciente que caracteriza al sector agroalimentario. Dicen los expertos, que el clima económico imperante afecta toda la industria, incluida la agroalimentaria, por lo que esta debe innovar continuamente, para poder crecer y sobrevivir en un entorno cada vez más competitivo.
Es bien conocido que la industria agroalimentaria es tan antigua como la civilización y que muchos de sus procesos como la fermentación y el horneado son milenarios. La moderna industria de manufactura agroalimentaria, que surgió durante la revolución industrial, ha continuado evolucionando. En las últimas cinco décadas ha inventado o adaptado con éxito, una amplia gama de innovaciones en las técnicas físicas empleadas, en los procesos químicos y en el desarrollo biotecnológico. Hoy, las tendencias dominantes de innovación en el procesamiento de alimentos incluyen el aumento de la inocuidad; el incremento de la calidad física y sensorial; la facilidad en el uso, almacenamiento o transporte; el aumento de la productividad y la reducción en los costos; la formulación y reestructuración de alimentos a partir de ingredientes individuales con propiedades funcionales específicas; el aumento de la capacidad nutritiva para mejorar la salud y prevenir enfermedades. Así, por ejemplo, la innovación en los procesos de preservación ha desempeñado una función esencial en la producción masiva de alimentos más uniformes, con menos trabajo, menor gasto energético, disminución de desechos y reducción de la contaminación.
Todo este avance va asociado a la calidad del sistema de educación superior, a su continuo mejoramiento, a un mayor desarrollo de la capacidad de investigación y desarrollo, a la protección de la propiedad intelectual, a una mayor información sobre el usuario y los mercados meta; por último, pero no menos importante, el desarrollo del sector agroalimentario se relaciona con la innovación responsable, que toma en consideración los impactos negativos de las nuevas tecnologías sobre la seguridad alimentaria, la inocuidad de los alimentos, la salud y la protección del ambiente.
Dice Molder, investigador de la Universidad de Wageningen, Holanda, que muchas tecnologías innovadoras también impactan la cultura, la ética, la moral y la política. Ello obliga a estrechar el diálogo entre ciencia y sociedad, porque la aceptación social de las tecnologías emergentes, depende de la credibilidad que la sociedad confiera a los generadores de conocimiento científico o tecnológico. Este foro proporciona el espacio para explorar también este tema necesario, porque la generación de conocimiento no ocurre en el vacío. La creciente responsabilidad social, ética y moral de científicos y tecnólogos es paralela al avance en el desarrollo científico y tecnológico. La prosperidad económica no puede ser ajena al bienestar social, si buscamos un desarrollo armónico y sostenible.
Sin duda, el debate y el intercambio de información y conocimiento, que hoy inician ustedes, es rico en facetas sociales, económicas, ambientales y culturales. Agradezco al Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA) y a la Universidad de Costa Rica, el auspicio y la organización de este evento y les deseo el mayor de los éxitos.

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