miércoles, 6 de enero de 2010

Siempre en busca de la excelencia

El desempeño de los estudiantes de colegios científicos nos llena de orgullo

Dra. Eugenia Flores, Ministra de Ciencia y Tecnología

Los colegios científicos constituyen un acierto de la primera administración Arias Sánchez y su desempeño a lo largo de 20 años, justifica, con creces, la decisión tomada por don Francisco A. Pacheco, ministro de Educación Pública, en ese entonces.
Este año 2009 tuve, por cuarto año consecutivo, la satisfacción de asistir al acto de la vigésima graduación y compartir con estudiantes, profesores y familiares, las mieles de la excelente labor cumplida. Los resultados hablan por sí mismos. Todos los alumnos de los colegios científicos aprobaron los exámenes de bachillerato y todos cursarán carreras universitarias en áreas científicas o tecnológicas.

En las pruebas de bachillerato de la educación formal, según datos del Ministerio de Educación Pública, el Colegio Científico de Alajuela ocupó el primer lugar a escala nacional, San José el segundo, Pérez Zeledón el tercero, Limón el cuarto y San Ramón el sexto.

Por segunda vez consecutiva, el mejor promedio nacional lo obtuvo el Colegio Científico de Alajuela y la estudiante María Cristina Víquez, alumna de ese colegio, obtuvo uno de los tres mejores promedios a escala nacional.

El promedio de la nota del examen de bachillerato varió de 92,96 en el Colegio Científico de Alajuela a 85,44 en el Colegio Científico de San Carlos y el promedio de la nota de bachillerato varió de 97,32 en el Colegio Científico de Alajuela a 91,56 en el Colegio Científico de San Carlos.

Orgullo nacional. Eso no es todo. Su desempeño en competencias nacionales e internacionales nos llena de orgullo. En las Olimpiadas de Física de este año, los estudiantes ganaron medallas de oro, plata y bronce y numerosas menciones honoríficas y en las de matemática se hicieron acreedores a tres medallas de plata, una de bronce y varias menciones honoríficas.

En Química, obtuvieron una medalla de oro, otra de plata y una de bronce, así como diversas menciones honoríficas; en Biología, recibieron una medalla de oro, una de plata, tres medallas de bronce y varias menciones honoríficas.

Además, dos estudiantes ganaron el premio a la mayor innovación en Ingeniería, en la I Feria de Expo-Ingeniería organizada por Intel, el Ministerio de Ciencia y Tecnología (Micit), el Ministerio de Educación Pública (MEP) y la Universidad de Costa Rica, así como una mención honorífica. Tres estudiantes representaron a Costa Rica en la Feria Internacional de Intel en Reno, Nevada, Estados Unidos. Son también numerosos los reconocimientos en innovación, computación y ensayo científico.

Este año, por primera vez, los estudiantes con mejores promedios, graduados el año pasado, fueron invitados a participar con estudiantes de todo Latinoamérica, en el concurso de becas que anualmente realiza el Instituto Tecnológico de Monterrey, en México. Una vez más, los jóvenes honraron a Costa Rica, obtuvieron excelentes calificaciones en su examen de admisión y el año próximo ingresarán a esa institución, gracias a un convenio entre el Micit y esa institución.

Excelentes en ciencias, también cultivan la música y las artes plásticas. Aman el estudio y están ávidos de nuevo conocimiento, pero son jóvenes felices que disfrutan la vida. En fin, son dignos representantes de la juventud costarricense y reiteran lo que siempre hemos sostenido: la capacidad y el talento se encuentran en todo el territorio nacional. Solo esperan la oportunidad y el estímulo para florecer y dar frutos.

Fuente: Publicado en el periódico La Nación (24 diciembre, 2009).

http://www.nacion.com/ln_ee/2009/diciembre/24/opinion2205983.html

Del gasto a la inversión en ciencia, tecnología e innovación

Alexander Mora, Presidente CAMTIC, Vicepresidente Cadexco

La discusión alrededor de la necesidad de aumentar los recursos para ciencia, tecnología e innovación en Costa Rica, es constante, pero levanta su tono cuando se negocia el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) o durante las campañas electorales, procesos que suelen coincidir.

El pasado 7 de diciembre, el Micit presentó los Indicadores nacionales 2008 de Ciencia, Tecnología e Innovación , un documento de lectura obligatoria para quienes están o pretenden estar al frente de la conducción de dicho Sistema y en general, del diseño, implementación o evaluación de política pública para el desarrollo nacional.

Además, estos indicadores son resultado de un esfuerzo notable de Micit para ordenar y estandarizar, con criterios internacionales, el desorden que ha existido en este campo en el país.

Se trata de un segundo informe, y ojalá quienes asuman la tarea en el próximo gobierno, lo valoren, mantengan y mejoren, pues es una herramienta relevante para hacer y evaluar la política pública en muchos campos.

En la coyuntura actual, más allá de la información histórica o de tendencias, dichos indicadores son insumo obligatorio para la construcción de las propuestas de gobierno.

Problema de gastos. Un elemento conceptual urgente de analizar en el marco de la campaña electoral, es la concepción generalizada de que los recursos dedicados a ciencia, tecnología e innovación, son simplemente gastos. Queriendo ser provocativo con este comentario, me atrevo a decir que, en efecto, una parte significativa lo son. Carecen de impacto económico y social.

Más allá de permitir a algunos recibir un salario y a otros unos ingresos por venta de bienes o servicios, no aportan nada más al país.

En esta categoría están recursos públicos asignados de forma repetitiva, por compromisos, por falta de imaginación, de criterio o de mecanismos de evaluación y rendición de cuentas.

Esto último ha sido asignatura pendiente desde la creación del Sistema, hace ya veinte años.

Sin embargo, con esta metodología y conjunto de indicadores, el Micit está poniendo las bases para hacer visibles los resultados del uso de estos recursos públicos, permitiendo así iniciar ese necesario ejercicio de evaluación y rendición de cuentas sobre estos.

Aún deben incorporarse indicadores y hacerse análisis específicos sobre la calidad del uso de esos recursos y separar así lo que se gasta de aquellos que se invierte.
Desperdicios. No obstante, de una lectura analítica y comparativa de algunos de estos indicadores, ya es posible advertir evidentes desperdicios y enormes vacíos.
En esta versión, la mente y los anteojos del lector deben tener ciertas condiciones y disposición para hacer esa lectura. Ojalá en el futuro esta lectura pueda hacerse de manera directa.

Lo positivo es que, por este rumbo, el país está en buena ruta para depurar el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, y conocer el impacto de los recursos que le asigna, algo que es particularmente útil para las autoridades de nuestras universidades públicas y centros públicos de investigación, que tienen el mérito de ser quienes más recursos dedican al Sistema y por consecuencia, quienes tienen mayor riesgo de estarlos gastando y no invirtiendo.

Fuente: Publicado en el periódico La Nación (21 diciembre, 2009)

http://www.nacion.com/ln_ee/2009/diciembre/21/opinion2201109.html